domingo, 25 de diciembre de 2011 {1 comentarios}
viernes, 4 de noviembre de 2011 {1 comentarios}
viernes, 15 de julio de 2011 {2 comentarios}
El mundo viene sufriendo
una suerte de epilepsia
ya desde hace algunas horas
y me imagino desde entonces
yo un arte abstracto,
yo una realidad que solo converge
como un rayo
en cada estertor
como un calambre
y que entretanto sedimenta
mansamente
que parece pidiendo un perdón
por el lugar
y otro
por la forma,
perdón
por la consistencia.
Pero no es solo eso.
Últimamente, en la afección,
no estoy yo,
pero Dios no está,
y mi suerte no está,
y de los sentidos
solo el tacto queda.
Es como si a éste caparazón
le hubiesen dejado
sin su perla.
Veréis:
es que yo solía ser poeta.
Sueño ahora cuando sueño
que recuerdo
y sin dormir presiento
un zurcimiento ensordecido,
un escarbar como de insectos
entre el pelo,
una colonia de pesadillas
en estado de
germinación
que no sé si trepan
por mi halito,
si la debacle
no soy yo.
Y no escribo una mierda.
Es que no consigo financiación para mi alma.
¿Sabéis esas veces
cuando no habéis dónde pinchar,
cuando no hay sustancia
y encontráis excusas
y también la excusa aquella
de que ninguna fue
ninguna excusa?
Una de aquellas veces
soy yo.
viernes, 24 de diciembre de 2010 {8 comentarios}
lunes, 20 de diciembre de 2010 {0 comentarios}
viernes, 19 de noviembre de 2010 {7 comentarios}
martes, 2 de noviembre de 2010 {0 comentarios}
jueves, 7 de octubre de 2010 {0 comentarios}
Un mausoleo de carne:
sal roja brotando en las heridas.
El cuerpo se escabulle imbécilmente entre las alas;
en el borde del horizonte trabada sigue la promesa.
Es el fin de una vida,
así el sueño ecléctico de las horas.
-Rotura-
El hongo negro en los corazones.
La carcoma en las personas.
El quebrar las lágrimas en un río adoquinado.
Hay que hervir los significados en imposturas.
Sopesar con cataclismos las virtudes.
Ser miope.
Hay que asesinar con saña los espacios abiertos.
Y urdir contentos la tumba en el perfil de nuestras manos.
¿Cómo querer si no nos quieren,
y cómo entender si no nos hablan?
¿Dónde está el norte,
dónde la salida,
dónde el sufrimiento último?
...
¿Es esto una broma?
El sol,
postrado más allá de la llanura,
quemaba aún hojas al viento.
jueves, 20 de mayo de 2010 {1 comentarios}
miércoles, 5 de mayo de 2010 {1 comentarios}
jueves, 28 de enero de 2010 {0 comentarios}
Conchas en el suelo
con un mar de tiza en la almohada;
calla el sol y centellas blancas,
no hay sombras,
con grillos, sí hay grillos,
dunitas y polvo, polvito de azafrán.
Es paz, la paz...
a penas hay velitas de viento
en la explanada
que pongan en marcha las olas
de arena,
como una calma chicha está estirada
por el colchón,
qué demonios,
más que en el colchón;
se han arenificado también
las demás cosas que tiene el mundo...
todas-todas,
digo más allá del sexo
-o el cariño,
o, digamos, nosotros.
Pero las conchas...
están bien las conchas.
Y no sabría decir ya más.
Si pica el sol o reseca
o más bien purga los sabañones
y es sano y tal;
es que no sé.
Y el no saber es paz, que la paz es paz...
y no la guerra.
jueves, 26 de noviembre de 2009 {1 comentarios}
Cuanto te he querido y cuanto te querré.
y cuanto te estoy queriendo ahora en las palabras,
escribiendo en sus vientres;
fíjate en ellas,
están llenas por dentro, las he llenado yo
de amor por ti, a todas sus líneas, que sólo son eso,
están las letras, cada una, cargadísimas,
tan panza arriba que huelen
como a mermelada de estrellas
y, claro, ninguna cabe en si misma,
estarán ya para siempre a punto
de vomitarse, de repetirse o de ser soles,
de hacer magia y toser
una nube de hojas pequeñitas
con el tamaño de gotas de lluvia.
Polvo que quiere al polvo,
una mano muda,
un pincel de almas juntas,
un silencio como un coro de serafines;
es este poema,
que no dice nada,
nada más,
como debe.
sábado, 14 de noviembre de 2009 {1 comentarios}
Quiero besarte hasta la saciedad,
hasta que se agoten los alientos;
morderte el labio y beber
el magma de tus venas,
la vid de sangre con la que se enjuaga tu alma
y que en ella crece.
jueves, 12 de noviembre de 2009 {2 comentarios}
Escapar,
escapar no es de cobardes
cuando las paredes se hacen de plomo
y se angostan,
se aprietan para joder entre ellas.
Escapar,
escapar, hoy, no es escapar,
es poner rumbo o levantar cabeza,
no, no es huir,
es besar al mar, como al cielo,
y amar.
Hoy otra vez muero,
las sienes se me enrollan al cerebro
y los ojos se me cuartean,
lomos de río o páramo todo secado,
y el arrullo de las olas calla, callan,
y el aire es lodo de aire
a la orilla negra de la playa;
y mis huesos tiemblan por la médula,
mis costillas tiemblan, mis radios,
y sólo ellos se dan cuenta,
fuera, nada,
yo, nada,
son ellos ahora quienes hablan:
Ponedle precio a la vida, por favor,
ponle precio a mi vida,
por piedad.
Escapar,
escapar, hoy, es reconciliarse con mi alma.
martes, 27 de octubre de 2009 {2 comentarios}
El sístole sin diástole ni dueño
Sabina
Ya solo amo en sueños
porque tengo partida la esperanza.
Ya solo amo en sueños
y a la hora más oscura de la noche,
cuando el único lucero
está tras mis párpados
y mi sístole se acompasa
al ruido de la luna
que gira, gira indiferente y redonda
en su órbita eterna y callada.
En mí bostezan sus sombras
y se arrebolan mis brazos
que ansían tomar y abrazar,
que hacen remolinos en la bruma negra
que son ellas
y al final que suplican, rendidos o alucinados,
echando lágrimas de pura sal
por la punta de los dedos;
¡es tan esquivo el amor, tan puñetero!
No quiere querer ser querido,
es un tránsito quieto de sueño a mal sueño,
y sobretodo, en la vigilia,
es una lanza de ónice larguísima
que te atraviesa entero el esternón,
una carga de dolor que siempre está
pero no sangra, una carga muda
que crece por dentro de las venas
a la que hay que resignarse o morir.
Porque el amor, como una procesión macabra
que llevase al Cristo verdadero,
percute, percute siempre en los tímpanos
de una forma extraña;
y en la cruz él parece vencido,
pero no lo está. No lo está.
domingo, 20 de septiembre de 2009 {2 comentarios}
El sueño me da miedo
es un miedo horrible
un terror.
Dormir da calor
un calor de ultratumba,
sueños de ultramar
que saben a olas,
salitre sumergido
diluido en la línea del horizonte
diluido entre el cielo y el mar.
Le temo porque es inconmensurable,
inconmensurable sin más.
En el sueño vive el horror del infinito
que es un horror de arco iris,
un horror de sí vivir.
Pienso al dormir, pienso en tantas cosas…
y entonces me doy cuenta de que
no hay escapatoria,
(no hay)
no hay,
nadie huye de si mismo hasta que muere
ni de los demás hasta que muere
ni de Dios hasta que muere,
pero al cabo ni la muerte es una salida.
Me da miedo morir
porque es entrar al peor de los sueños,
a la mejor pesadilla,
la menos vívida,
la menos de verdad,
la menos real…
la peor.

Mírame.
Soy yo sin ti.
Soy sólo un cuerpo.
Mírame.
Sólo manos,
sólo dedos,
sólo el brazo que se estira hasta que ya no se estira,
las venas que respiran
y sus estertores,
agónicos de más vida
en la punta de las ramas;
soy sólo el blanco encastado en la blancura de mi piel
y dentro,
sólo un alma que no es más que el cuerpo,
una conciencia no menos fútil que el cuerpo,
igual de limitada.
jueves, 7 de mayo de 2009 {0 comentarios}
A ti vuelvo,
por ti,
por tu recuerdo,
por el cuello de tus caderas,
siguiendo la ruta de tu torso
puro de noche fría y pura,
noche de mar con candiles de nácar
en el celeste de seda,
manso, manso mar
que en el corazón
mansamente palpita;
por lirios, por tacto y por senos,
sobre un anhelo en la garganta,
un gemido resistido, encarcelado,
y sobre un clamor de sangre,
y por la pulpa de tus labios,
por el roce de tu lengua,
por los besos de tu boca.
A ti vuelvo,
por ti,
por tus besos,
por los pliegues de tus labios,
a ellos siempre encadenado,
herido de tu aliento.
miércoles, 6 de mayo de 2009 {1 comentarios}
La luna árabe ahí colgada,
con un velo de niebla
hacía magia de plata.
El silencio nocturno corría
como un dios gato
por todas las terrazas.
En la calle los adoquines
mudos como piedras
también callaban.
En el mar ni una ola alborozaba.
Había solo un sueño que volaba,
que el susurro único que respingaba
a los fantasmas todos
dormidos a la sombra en las fachadas,
un sueño que había salido
de un par de orejas cansadas.
Y era un furtivo sueño
de los demás sueños,
y tenía dueño, claro,
y quería ser tan de verdad
que escapado al mundo nadaba
en el aire templado
de la noche estirada.
-Quiero amarte como Neruda amaba-
decía bajito o naufragaba,
-Quiero amarte como él amaba.
Con pasión, decía,
quiero amarte con pasión,
con pasión pero sin locura.
Con orgullo, decía,
con orgullo pero sin despecho,
con firmeza,
pero con ternura;
con un tango del Gardel
guardado en un vinilo
y esa hora del día muerta
que murió para los dos;
y aquella luz manchada en la almohada
que es eterna, que siempre estaba,
y que entre palpitaciones y música callada
bautizamos nuestro lugar secreto
orillado a la ventana.
Quiero amarte,
decía el sueño,
decía o naufragaba,
porque estaba todo tan en silencio
que nadie lo escuchaba.
jueves, 26 de marzo de 2009 {0 comentarios}

Quines esgarrinxades em fa la dolçor
que és trepada a les parets
-ho veus?
et duc d'empremta
escrita al cos-.
Tinc mal sota el tall quan guaito
de guaitar les portes
i saber que no m'hi esperes darrere
per no deixar-me entrar;
i quan la vull cloure la ferida, prement-li les comissures,
ajuntant-la amb els dits,
sols en surt sang més roja i més pura
-avui que la he obert jo
anava amb el cor
esclafit entre les mans,
d'ofrena a l'insondable del rebedor
perquè d'un joc d'ombres
en sortís una que fos la teva-.
Vora un ull me'n sagna una altre, la del rostre
si trobo l'esperit d'alguna olor que hi és
i que és com oloren les olors
que ja han passat
-i sols hi és per a mi,
però imprecisa,
i fuig,
fuig,
fuig sempre...
de mi-
N'hi ha una que se m'esquinça de vegades, d'improvís,
no ho sé,
al carrer, a la escala, a la cuina, on sigui,
i quin mal llavors,
quin mal d'enyor
em prem la agulla al pit.
I quan...
I quan...
I quin dolor mut
-el pitjor-
la ferida a les ales
quan miro allí per no mirar res
-que m'ets a tot arreu-.
Ai...
És que amb besos
vàrem gravar-nos les presències
sobre el tors de l'aire
i encara suren rere el silenci
i per tot hi ha una remor feta de riures
i de veus i de cants
i feta també d'ocells...
D'ençà que quan m'adormo
dormo al costat d'una transparència de pell
que és teva,
i quan somio és que m'hi abraço,
-no!-
usurpant-li el lloc que té al llit