Somebody to love

Que sea eso del recurso fácil de hablar sobre las miserias de los trabajadores, que sea una patraña para venderse, me da igual. Es una buena patraña, ese tipo de patrañae que le pone palabras al dolor más mezquino de todos, el que reconcome sin pararse a penas ni un momento a respirar (come a la vez que traga, ya véis). Una patraña putamente real y que son las palabras exactas que no se sabe sustraer (porque al fin y al cabo "I keep losing my beat") mi alma de si misma, aunque a veces lo intente para explicar ciertas cosas. Y quizá ni tan solo sea una patraña para venderse.

Ah. El amor, amiguitos, también es la panacea para esto. Pero ya lo sabréis, porque habréis amado. ¿No?




Can anybody find me somebody to love?
Each morning I get up I die a little
Can barely stand on my feet
Take a look in the mirror and cry
Lord what you're doing to me
I have spent all my years in believing you
But I just can't get no relief, Lord!
Somebody, somebody
Can anybody find me somebody to love?

I work hard every day of my life
I work till I ache my bones
At the end I take home my hard earned pay all on my own -
I get down on my knees
And I start to pray
Till the tears run down from my eyes
Lord - somebody - somebody
Can anybody find me - somebody to love?

(He works hard)

Everyday - I try and I try and I try -
But everybody wants to put me down
They say I'm goin' crazy
They say I got a lot of water in my brain
Got no common sense
I got nobody left to believe
Yeah - yeah yeah yeah

Oh Lord
Somebody - somebody
Can anybody find me somebody to love?

Got no feel, I got no rhythm
I just keep losing my beat
I'm ok, I'm alright
Ain't gonna face no defeat
I just gotta get out of this prison cell
Someday I'm gonna be free, Lord!

Find me somebody to love
Can anybody find me somebody to love?

http://www.youtube.com/watch?v=cxbFLYa0_bw

Royendo pétalos


¡Qué de cosas hay en el mundo! Mesas, libros, fruta, tapices, farolillos, lunas rielando... lomos de salmón, tabaco, pañuelos de seda, flores. Flores. Hay flores y de flores hay miles; tenemos amapolas -rojas, amarillas, violetas, congregadas en sus campos infinitos de las llanuras de Kazajstan-, las tradicionales rosas, lirios que parecen mujeres desplomadas de mucho parir -de nuevo embarazadas-, alhelíes pequeños, tan delicados uno a uno pero despreocupados en sus frondas, bondadosos, que crecen ya en ramos de sus tallos como racimos de coquetería natural. Luego hay cabras; cabras para comer las flores y para pisarlas. Y escopetas, para matar a las cabras de flores hechas; encastar perdigones entre jacintos y las violetas de sus vientres.

Me he inventado un roedor de las costas de China que vive para enjuagarse en los estanques. Come mariposas y algún que otro bichejo. También fuma de pipa, para atraer a las hembras. Su rutina no es complicada. Por las mañanas se desparasitan. Toda la mañana, hasta que el sol ya no hace casi sombra al los postes de teléfono; luego, como hace calor, cada uno coge un par de bolsitas de tamaño roedor cargadas con entremeses y platitos de plástico, y se les ve, solos o con compañía, yendo a sus estanques favoritos donde se quedan chapoteando hasta la noche. Está visto que a cada hora se dedican de una forma diferente a sus baños. Mientras que de mediodía, con el vapor que sale de las hierbas como si exhalasen su propio vaho templado y que levanta aquella neblina transparente, son animales activos y nadan y ríen, a medida que avanza el sol por el cielo se van cansando de sus juegos, o a caso solo sea por el influjo del atardecer que los amaina, y se les suele encontrar tumbados sobre el césped, mirando al cielo adormilados y acariciando, si es el caso, a sus parejas. Entonces participan todos de una felicidad extraña que les surge directa del alma rechoncha, de roedor, que tienen.

Creïlles, creïlles, creïlles...

Creïlles per aquí, creïlles per allà...
creïlles, creïlles i més creïlles.
Creïlles per tot arreu.

Hi va aviat, quasi hi és

Ai, vida meva,
fuig amb mi.
Vull que sigues
on no quedi res
que no sigui tot.

Trucos de magia

Abro la mano. No hay nada, ¿ves? La cierro. La vuelvo abrir. Vacía. Otra vez. Cierro. La abro... Nada, nada tampoco. Y podría abrirla y cerrarla aún un millón de veces más y seguiría sin haber nada. Porque soy humano. Que las cosas se pueden conseguir solo con voluntad es una patraña de libros de autoayuda, un cuento de niños. Las personas deberían descubrir sus capacidades y únicamente cuando ya las hubiesen esclarecido empezar a desear.

La hora del lobo





-¿Oyes el silencio?

-Sí, lo oigo.

-Hubo un tiempo en que las noches eran para dormir. Profundamente dormir. Soñar. Y despertar sin temores. Alma...

-¿Sí?

-¿Cansada?

-No..., no mucho.

-Seguiremos despiertos hasta que amanezca. Esta hora es la peor. ¿Sabes cómo la llaman?

-No -susurra.

-Los viejos la llaman la hora del lobo. Es la hora en que muere más gente y nacen más niño.

Dormidos tendríamos pesadillas y despiertos...

-Tendremos miedo.

-Tendremos miedo.

(Respiración)

-¿Qué te ocurre?

-No, no es nada. Por un momento he pensado en mi niñez. En uno de mis muchos castigos. Me metían en un gran armario y cerraban la puerta. No se oía nada. Estaba a oscuras. Me volvía loco de miedo. Gritaba y pateaba. Me habían dicho muchas veces que un enanillo vivía en el fondo del armario y que mordía los dedos de los pies de los niños malos. Cuando dejaba de patalear oía un crujido horrible en el fondo del armario. Sabía que mi hora había llegado. Sentía en pánico penetrando en mi piel. Y lleno de terror me suba a las cajas de zapatos buscando una salida. La ropa caía sobre mí enredándose en mis pies y haciéndome caer. Luchaba desesperadamente para intentar salvarme de aquella horrible criatura. Gritaba continuamente lleno de terror y pedía perdón. Al fin abría la puerta y podía salir de aquellas tinieblas. Mi padre decía "mamá dice que estás arrepentido" y yo imploraba "sí, por favor, por favor perdóname" Entonces decía "túmbate en el sofá". Iba al gran sofá verde del despacho de mi padre, ponía un cojín encima de otro, preparaba el bastón de mi padre, me bajaba los pantalones y me inclinaba sobre los cojines. Mi padre decía "¿cuantos bastonazos te mereces?" Y yo contestaba "los que sean necesarios" Y empezaba a pegarme. Pegaba fuerte... pero yo lo resistía. Cuando terminaba el castigo, yo me volvía a mi madre y le preguntaba "¿Puedes perdonarme ahora mamá?" Ella lloraba y decía claro que te perdono. Me tendía la mano y yo la besaba.

-Alma... ¿Estás dormida?

-No. Sigo despierta. Hay tanto silencio... Es extraño lo calmado que está el mar. Cuando está tan quieto hay un silencio tan poco natural que me produce miedo.

-¿Lloras?

-No. Pienso en el niño. En su silenciosa oscuridad. Es como si no fuera a vernos nunca.

-No te preocupes.

-Cógeme la mano. Ya estoy mejor.

What you've got is your painting

-I can't dad, I can't do it any more. (el sollozo más amargo, está realmente rendido) Any of these things.

-When you were a boy you used to ask me about my work, painting. "Why that was the same, dad? Why don't you do something different?" I could never explain, you see? Each morning when I start I think I'll do something else. "This morning I'll paint a seascape, this morning i'll do a still live, maybe and abstract, just splash on the paints, see where it takes me". And then I start and every time I paint the same thing, the landscape. Whatever I do this is what comes out. What you've got is your painting, I may not like it, you may not like it, but it's yours.



De Wallander, una serie con verdadera implicación moral.