martes, 3 de marzo de 2009 {0 comentarios}
Un cristal cuelga de un hilo de agua
desde el techo de la habitación,
iridiscente.
En la pared móviles
se comban cien sombras
de licores dulces y de vinos viejos.
Soñando sueña que mira el carrusel
oyendo el ding cling del cristal.
-No hay personas que nos quiebren.
Ding cling.
Una llama naranja, hundida y cándida
que en el centro de unos ojos palpita
esperando, esperando, esperando...
ardiente en un sino ardiente en un cuerpo frío.
Hay besos gestándose a la calor de su adentro,
palabras de aire, o palabras de espada;
hay lugares de colores
y, ai...
no vayan a nacer muertos.
-No hay personas que nos quiebren.
Ding cling.
Nunca soy consciente de que quiero
más que cuando es ya tarde
para querer.
Soy un tonto del amor.
¿Y cuanto ya que a cada hora
me estoy ocupando de mí
sin ocuparme de mí siquiera?
-No hay personas que nos quiebren.
Ding...
¡Plas!
Quiero hablarte con todas las del abecedario,
quiero poder ser sincero.
Que nos dore los párpados esa luz de mediodía,
aunque, como debe dar, dará igual el tiempo,
y nos los arrugue a los dos con su caricia colorada,
entrando por la ventana con el olor del agosto azul
o con la hoja parda que crepite pidiéndonos asilo
-en el lenguaje de las hojas-
del otoño marchando que la quiere llevar;
o si quieres, puede entrar también entre la niebla,
crédula manta que se cree que ciega
los embates de nuestro rayo de sol,
-el nuestro-
incansable siempre, infalible cada mañana
en la ventana aquella que sabremos
sólo tú y yo
y que estará en -shhht-
Quiero que las cosas dejen de parecer cosas
otra vez.
Y quiero acabar ya este poema, que no te quiero aburrir,
y quiero que vuelvas,
y te quiero,
y que cuando vuelvas me digas tú
qué idiota he sido.
Si no, voy ahora a que me pinche
un chino especialista.
jueves, 19 de febrero de 2009 {0 comentarios}

sábado, 14 de febrero de 2009 {3 comentarios}
¡Qué de cosas hay en el mundo! Mesas, libros, fruta, tapices, farolillos, lunas rielando... lomos de salmón, tabaco, pañuelos de seda, flores. Flores. Hay flores y de flores hay miles; tenemos amapolas -rojas, amarillas, violetas, congregadas en sus campos infinitos de las llanuras de Kazajstan-, las tradicionales rosas, lirios que parecen mujeres desplomadas de mucho parir -de nuevo embarazadas-, alhelíes pequeños, tan delicados uno a uno pero despreocupados en sus frondas, bondadosos, que crecen ya en ramos de sus tallos como racimos de coquetería natural. Luego hay cabras; cabras para comer las flores y para pisarlas. Y escopetas, para matar a las cabras de flores hechas; encastar perdigones entre jacintos y las violetas de sus vientres.
Me he inventado un roedor de las costas de China que vive para enjuagarse en los estanques. Come mariposas y algún que otro bichejo. También fuma de pipa, para atraer a las hembras. Su rutina no es complicada. Por las mañanas se desparasitan. Toda la mañana, hasta que el sol ya no hace casi sombra al los postes de teléfono; luego, como hace calor, cada uno coge un par de bolsitas de tamaño roedor cargadas con entremeses y platitos de plástico, y se les ve, solos o con compañía, yendo a sus estanques favoritos donde se quedan chapoteando hasta la noche. Está visto que a cada hora se dedican de una forma diferente a sus baños. Mientras que de mediodía, con el vapor que sale de las hierbas como si exhalasen su propio vaho templado y que levanta aquella neblina transparente, son animales activos y nadan y ríen, a medida que avanza el sol por el cielo se van cansando de sus juegos, o a caso solo sea por el influjo del atardecer que los amaina, y se les suele encontrar tumbados sobre el césped, mirando al cielo adormilados y acariciando, si es el caso, a sus parejas. Entonces participan todos de una felicidad extraña que les surge directa del alma rechoncha, de roedor, que tienen.
lunes, 9 de febrero de 2009 {1 comentarios}
Creïlles per aquí, creïlles per allà...
creïlles, creïlles i més creïlles.
Creïlles per tot arreu.
martes, 3 de febrero de 2009 {0 comentarios}
Ai, vida meva,
fuig amb mi.
Vull que sigues
on no quedi res
que no sigui tot.